• Francisco J. Soriano

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES Y RENDIMIENTO EN EL ENTRENAMIENTO MARCIAL 1

Uno de los aspectos más complejos del entrenamiento marcial planificado radica, fundamentalmente, en la difícil clasificación de los grupos de entrenados; su diversidad, sus intereses, sus capacidades y, entre muchos otros factores más, su disponibilidad de tiempo y capacidad real para asumir las cargas propias de lo que denominamos «proceso de entrenamiento efectivo».


De las múltiples definiciones comúnmente aceptadas para el término «Entrenamiento Deportivo», nos quedamos con la referida por Harre (1973) que dice así:

«El entrenamiento deportivo es el proceso basado en los principios científicos, especialmente pedagógicos, del perfeccionamiento deportivo, el cual tiene como objetivo conducir a los deportistas hasta lograr máximos rendimientos en un deporte o disciplina deportiva, actuando planificada y sistemáticamente sobre la capacidad de rendimiento y la disposición para éste».


Es evidente que cuando nos estamos refiriendo al entrenamiento marcial debemos movernos en un terreno mucho más amplio del exclusivamente deportivo, de factores multidimensionales que se superponen e interrelacionan entre sí, afectando a muchas más facetas del entrenado en los ámbitos físico, mental, emocional, espiritual y social.


Pese a esta mayor complejidad estructural y dinámica entre las partes, la estructura matriz del modelo de entrenamiento deportivo coincide en muchos aspectos con la que podemos fijar de partida para dar un enfoque programático a la compleja trama de la formación marcial integral.


Aprender o practicar un arte marcial consiste en introducir una información de contenidos, desarrollar unas habilidades y capacidades hasta sus máximos adaptativos posibles, mantener este proceso la mayor parte posible del tiempo dando operatividad permanente sobre lo aprendido y desarrollado al artista marcial. Aunque podemos parecer redundantes con esta idea, seguimos insistiendo en que el proceso de entrenamiento marcial debe integrarse en los patrones vitales del individuo hasta convertirse en una forma de entender la vida, sus exigencias, nuestro potencial para superar sus retos y sobreponernos a las vicisitudes de la hostilidad intrínseca del acto de existir.


Este proceso se realiza en un espacio y tiempo determinado y bajo unas condiciones pedagógicas, materiales, de dirección y control de la progresión específico, con un programa que debe tener en cuenta las condiciones biológicas del entrenado, su capacidad cognitiva, su potencial de desarrollo y sus posibilidades de afrontar el proceso en unos tiempos óptimos para producir la adaptación que buscamos. De esto trata fundamentalmente el proceso, de exponer al artista marcial a un entorno que genere adaptación en la dirección que le marca el contexto fundamental del arte.


Partiendo de estos axiomas iniciales, podemos plantearnos un análisis de mayor calado para poder definir los elementos que entran en juego en este proceso y abordar, de la forma más efectiva posible, los modelos de planificación y programación óptimos para conseguir los objetivos que le corresponden al instructor del sistema.


Dado que comenzamos el entrenamiento marcial con un porcentaje mayor de carga física dentro del conjunto, parece lógico intentar enlazar los principios fundamentales del entrenamiento deportivo con los principios iniciales del entrenamiento marcial. Para hacerlo deberíamos establecer, en primer lugar, estos principios de forma clara y organizada, justificar de forma precisa su sentido dentro del ámbito del entrenamiento físico para, posteriormente, proceder a relacionarlo con el sentido que tiene su introducción en el árbol de principios que rigen la preparación general del artista marcial en términos de entrenamiento.


En esta primera entrada nos limitaremos a enumerar este conjunto de principios básicos que cumplen la mayoría de los sistemas de entrenamiento deportivo que conocemos. Estos principios estarán de algún modo supeditados a una serie de factores que afectan al rendimiento y que podemos categorizar de la siguiente forma:

  1. Características físicas (forma y estructura del individuo)

  2. Características fisiológicas (rendimiento y capacidades físicas)

  3. Destreza: (habilidades físicas y cognitivas)

  4. Características psicológicas: (control mental y emocional)

  5. Otros factores: (genética y condiciones sociales).

Entendemos que estos factores condicionan el resultado y matizan el proceso del entrenamiento, pero no invalidan los principios que, correctamente aplicados, garantizan en cualquier caso la mejora que hemos fijado como objetivos del entrenamiento. Estos objetivos pueden determinarse de muchas formas diferentes partiendo del interés del propio entrenado, pero aplicando también el sentido del sistema (marcial) y sus objetivos como modelo para la vida.


Según Bompa (1973), los objetivos fundamentales del entrenamiento deportivo se pueden desglosar de la siguiente forma:

  • Lograr y aumentar un desarrollo físico multilateral

  • Mejorar el desarrollo físico específico.

  • Perfeccionar la técnica del deporte elegido.

  • Mejorar y perfeccionar la estrategia.

  • Cultivar las cualidades volitivas.

  • Fortalecer el estado de salud del deportista.

  • Prevenir las lesiones.

  • Enriquecer los conocimientos teóricos del deportista.

Si cambiamos la palabra deportista por artista marcial veremos que estas propuestas son verdaderamente universales y que pueden complementarse con las siguientes que proponemos desde el terreno de las artes marciales:

  • Mejorar y precisar la autopercepción.

  • Comprender el sentido de la práctica y su resonancia en los planos físicos, mentales y espirituales de la persona.

  • Integrar a nivel personal los principios morales, valores y conjunto de creencias propias del arte.

  • Establecer la utilidad real de lo desarrollado en la práctica e integrarlo en la vida ordinaria para la mejora individual y de la sociedad en su conjunto.

Todo este proceso, los factores que le afectan y la definición de objetivos en cualquiera de sus plazos, tienen un marco de desarrollo que queda delimitado en términos de efectividad por los principios fundamentales que han quedado establecidos como leyes en el ámbito de la actividad física. Estos principios son:


1. Principio de participación activa y consciente del entrenamiento.

2. Principio de la multilateralidad.

3. Principio de la especialización.

4. Principio de la progresión.

5. Principio de especificidad.

6. Principio de la individualización.

7. Principio de la continuidad.

8. Principio de la relación óptima entre carga y recuperación.

9. Principio de la variedad.

10. Principio de acción inversa.

11. Principio de calentamiento y vuelta a la calma.


Abordaremos el análisis de estos 11 principios a lo largo de esta serie y trataremos de complementar y adaptar su sentido dentro del marco del entrenamiento de las artes marciales. Entender las pautas transmitidas en fórmulas pedagógicas tradicionales desde una perspectiva integradora de principios científicos, o actuales, relacionados con la actividad física es, quizá hoy más que nunca, una necesidad que puede y debe apoyar la supervivencia de los sistemas; deben fundamentar su actualización para dar respuesta a los nuevos retos de nuestra sociedad y un nuevo ángulo de visión que amplifique la multidimensionalidad evidente de un fenómeno que traspasa las líneas del tiempo, de las culturas y de la propia concepción de nuestras actuales sociedades.

 

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