Disfrutamos de la Concentración de Tuishou de Unionwushu


El pasado sábado acudimos a nuestra cita de entrenamiento de Tuishou anual en la Concentración de practicantes de empuje de manos de Unionwushu. Un evento planteado en el conjunto de actividades para el curso 20/21 y que nos permitió explorar este fascinante método de entrenamiento.


Muchos sistemas marciales chinos incluyen diferentes tipos de ejercicio para el desarrollo de las habilidades de contacto de manos. En el Taijiquan, este trabajo se agrupa en los ejercicios denominados Tuishou (empuje de manos). La base del Tuishou es tan antigua como la propia práctica del Taijiquan. Aunque conocemos una gran variedad de estilos diferentes de Taijiquan, todos coinciden en utilizar este método para el desarrollo de las habilidades inherentes a la esencia del concepto yin/yang, base filosófica y cultural de este sistema interno del Wushu.


El empuje de manos pone en evidencia la necesidad de equilibrio corporal, las debilidades estructurales de nuestra anatomía sometida a diferentes fuerzas, la capacidad sensitiva o la escucha que permite reconducir sin oposición la fuerza de un oponente. Aunque en muchos casos se habla del combate del Taijiquan, esto no es en absoluto la esencia de este método de entrenamiento.


El Tuishou es un ejercicio práctico que profundiza en el desarrollo de los 8 modelos de acción (Bafa) y las cinco tendencias de desplazamiento (Wubu). Esta esencia ocupa el lugar central de la fórmula marcial que sustenta todo el ámbito técnico, táctico y estratégico de los estilos que podemos denominar Taijiquan.


El 17 de diciembre de 2020, el Taijiquan fue inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Muchos piensan que se trata exclusivamente de un método profiláctico enfocado a la meditación, la relajación y la salud.


El enfoque de la práctica puede ser muy variado, pero la esencia marcial del arte nos lleva a situar sus orígenes en clanes familiares militares en el condado de Wenxian, en la provincia de Henan, en el centro de China sobre mediados del siglo XVII. Su entramado técnico como sistema no está planteado originalmente para la mejora de la salud sino, como todos los sistemas marciales tradicionales, para la supervivencia de sus practicantes.


Su evolución como método ha estado muy condicionada por la adopción del Taijiquan como sistema habitual de práctica marcial de las clases intelectuales a finales de la dinastía Qing. Su refinamiento, sus exigencias de interiorización de complejos conceptos, así como la destreza esgrimida por algunos de los más grandes maestros chinos de las artes marciales, le ha posicionado en un lugar de privilegio en el conjunto de los muchos estilos de Wushu que han pervivido hasta nuestros días.


El Tuishou es la práctica de estos principios en estado puro. Es el contacto permanente con un oponente al que se pretende desestabilizar sin utilizar excesivamente la fuerza o circunscribiendo el uso de esta a estos 8 patrones dinámicos citados anteriormente.



En las modalidades deportivas resulta complicado mantener esta sutileza, debido a los componentes emocionales y competitivos propios de cualquier ejercicio deportivo de oposición sometido a reglamentos. No obstante, la esencia de la práctica es perfectamente válida para el entrenamiento del Taijiquan como sistema marcial y, del mismo modo, para las modalidades deportivas de este método de contacto y desequilibrio.


En este encuentro hablamos de estos 8 patrones y cinco movimientos para dar un marco conceptual óptimo desde el que abordar la práctica deportiva del Tuishou. Una práctica deportiva definida en dos modalidades (pie fijo o Ding Bu y pie móvil o Huo Bu), cuyo nuevo reglamento quedó expuesto en una serie de ejercicios, propuestas de entrenamiento y prácticas libres entre todos los asistentes.



El encuentro nos permitió disfrutar de la variedad de practicantes, algo que aporta nuevas experiencias de práctica difícilmente reproducibles en el ámbito de las escuelas. La máxima de poder ejercitarse con practicantes de mayor nivel para mejorar nuestras habilidades quedó de manifiesto en muchos de los ejercicios que pudimos realizar en parejas y en dinámicas grupales, perfectamente diseñadas para estos objetivos.


El resultado de todo esto fue una mañana intensa de práctica, de experiencias y de aprendizaje plagado de anécdotas y nuevas perspectivas. Todo ello nos será de mucha utilidad de cara a la próxima cita con el Tuishou, que será en un ámbito un poco más concentrado: el Campeonato Nacional de Tui Shou, que será posiblemente en el mes de febrero del próximo año.


Agradecemos a la organización de Unionwushu, al Excmo. Ayto. de Montemayor y a la Junta de Andalucía el apoyo para la celebración de esta concentración, así como por brindarnos la oportunidad de seguir mejorando nuestra práctica y ampliando nuestros conocimientos.



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