Energética marcial. Factores respiratorios en el ámbito del entrenamiento de las formas I





Hacemos una constate llamada al entrenamiento de las «formas» (Taolu) como base de desarrollo de los potenciales combativos en el practicante de artes marciales chinas. El Taolu nos permite desarrollar una gran parte de los elementos que constituyen la efectividad final del artista marcial en situaciones de combate.


Es evidente que no todos los Taolu se practican de la misma forma y que, también, las características de ejecución de un mismo Taolu no son siempre las mismas. Las estrategias para entrenarlos pueden ser muy diversas atendiendo a nuestros objetivos personales de desarrollo en el marco del estilo que pretendemos desarrollar.


En esta entrada trataremos de adentrarnos en un aspecto fundamental de las formas, en concreto en la preparación energética que su entrenamiento nos aporta para el momento de la lucha. Es importante que veamos en qué consiste en general este entrenamiento y de qué manera propiciamos con él un nivel de estrés positivo que induzca a una transformación adaptativa para el momento para el que queremos prepararnos.


Los Taolu presentan muchas diferencias entre ellos, incluso los que constituyen en su conjunto un estilo marcial concreto. Su duración es una de las más importantes para el tema que queremos tratar hoy. No son menos importantes su plano direccional, la cantidad de técnicas que contienen, la complejidad dinámica del conjunto o, entre muchos otros aspectos, el ritmo o intensidad con el que lo realizamos.

Las estrategias para entrenarlos pueden ser muy diversas atendiendo a nuestros objetivos personales de desarrollo

En cualquier caso, hay un elemento fundamental en todos estos aspectos y es la intervención del gesto respiratorio en todo el proceso, tanto para soportar la intensidad completa del ejercicio, como para el acondicionamiento progresivo de las vías metabólicas que nos van a proporcionar la fuerza e intensidad que necesitamos. Veamos esto con más detalle en el ámbito de la práctica.


Si observamos una forma de Wushu deportivo y la comparamos con una forma de Hung Gar Kuen o con una forma de Taijiquan simplificado, veremos que las intensidades de trabajo son muy diferentes. Básicamente estamos ante tres estructuras generales distintas, que apuntan a diferentes objetivos que debemos perfilar antes de definir el modelo de realización del ejercicio específico (Taolu) y su lógica respiratoria.


En el caso de la práctica lenta del «Taijiquan simplificado», nos encontramos con un objetivo que se distancia de forma selectiva de los puramente marciales. La intensidad del combate requiere un reconocimiento biológico y una adaptación inmediata de nuestra estructura metabólica a las condiciones de estrés del momento. Esta adaptación inmediata ocurre de manera natural, pero debemos optimizar nuestras respuestas y nuestra capacidades a través de un entrenamiento adecuado, en el que recrearemos progresivamente las condiciones de este tipo de situaciones y modularemos nuestra respuesta operativa de acuerdo con dichas condiciones


Estas referencias y estas intensidades no se consiguen desarrollar en una práctica uniforme como la del Taijiquan simplificado, en la que la intensidad será muy reducida.


Práctica de Taijiquan simplificado


En el caso del Wushu deportivo, el objetivo apunta a la posibilidad de realizar una secuencia en el mayor nivel de efectividad motriz posible, sin menoscabo de la técnica debido a la fatiga, con una aportación óptima de los elementos energéticos a nivel metabólico y con garantías de recuperación para nuevas pruebas deportivas posteriores. Es evidente que la práctica secuencial de estas formas, el trabajo por intervalos y el desarrollo de los mecanismos de potencia para un desarrollo óptimo de nuestra capacidad deportiva va a condicionar cómo, cuánto, cuándo y por qué trabajar el Taolu concreto que vamos a exponer en la competición.


Forma de Wushu deportivo


El caso del Hung Gar Kuen la situación es bien diferente. El entrenamiento de las formas debe enfocarse también como una preparación para la intensidad del combate. Uno de sus múltiples objetivos, además del desarrollo saludable del conjunto humano dentro de la práctica, es también una preparación objetiva en términos energéticos para la lucha. Para hacer esto, el Taolu no puede realizarse de un único modo y, además, debe estructurarse como trabajo unificado en términos de duración, potencia, fatiga, descanso y repeticiones, controlando todos los parámetros observables en conjunto para cada uno de estos elementos.


Entrenamiento tradicional de Hung Gar Kuen


Nos centraremos pues en el modelo de trabajo dentro del Hung Gar Kuen, sin perjuicio de que en un futuro realicemos trabajos similares para el caso del Wushu deportivo o del Taijiquan simplificado. Hemos hablado en este post siempre de «Taijiquan simplificado» con absoluta intención. El Taijiquan tradicional, en sus diferentes estilos, sí presenta elementos de preparación estructural y energética para el combate, de esto también hablaremos en una entrada específica dadas las diferentes interpretaciones del trabajo desde los modelos Wai Jia y Nei Jia.


¿A qué nos referimos con una preparación estructural y energética para el combate? Intentaremos desgranar los detalles de esta pregunta para entender mejor nuestras propuestas de reflexión.

El entrenamiento de las formas debe enfocarse también como una preparación para la intensidad del combate

Una persona entrenada en un arte marcial debería responder a los estímulos del combate con mayor inmediatez y capacidad que una persona no entrenada. Las demandas situacionales requieren la intervención de mecanismos de aporte energético diferentes (vías metabólicas) según la intensidad de la acción. No hablamos exclusivamente de la energía necesaria para la estructura músculo esquelética, porque en términos de la Medicina Tradicional China (MTC), el Qi que interviene en el proceso motriz participa en otros tejidos y con otras funcionalidades diferentes. No obstante, utilizaremos de momento la lógica de las ciencias del deporte para clasificar estos mecanismos energéticos que agruparemos en 3 subconjuntos concretos:


  • Esfuerzos explosivos o repentinos: situaciones de esfuerzo intenso inmediato, en torno a unos 5 o 6 segundos de duración aproximadamente y según la persona, en los que no se utiliza el oxígeno para el aporte energético al conjunto motriz. Relacionamos este tipo de esfuerzo con la vía metabólica de los fosfágenos para el aporte energético inmediato que requieren.

  • Esfuerzos mantenidos de alta intensidad: situaciones de esfuerzo intenso mantenidas en un periodos que exceden los 5 o 6 segundos hasta el minuto de duración. En este caso tampoco se hace uso del oxígeno en el aporte energético utilizando la vía metabólica glucolítica para el aporte de energía a las exigencias motrices del momento.

  • Esfuerzos de resistencia de alta intensidad: situaciones de esfuerzo básico constante superiores a un minuto en las que el oxígeno es utilizado por la vía metabólica de fosforilación oxidativa para aportar energía a la actividad.

Como podemos observar, cada vía metabólica interviniente viene definida por la intensidad y la duración del esfuerzo realizado. Tiempo atrás hablábamos de entrenamiento de resistencia anaeróbica aláctica, anaeróbica láctica o aeróbica, incluyendo en la clasificación el producto de desecho (lactato) que una u otra vía producía. Actualmente hay numerosos estudios que certifican que en cada situación de esfuerzo pueden verse implicadas diferentes vías metabólicas de forma simultánea, con predominio de unas o de otras según la intensidad o la duración del esfuerzo. También, solíamos hablar de ejercicios realizados en demanda de oxígeno cuando en realidad hablamos de situaciones que, por su duración o intensidad, no utilizan el oxígeno aunque lo haya.


Vías metabólicas simultáneas


En cualquier caso, estos tres modelos de proporción energética a una actividad condicionados por su intensidad y su duración, son perfectamente extrapolables al ejercicio de los Taolu en los sistemas tradicionales como el Hung Gar Kuen.


El estilo, en su conjunto, está formado por una serie de Taolu básicos, de relativa intensidad, pero de corta duración y, también, por formas mucho más largas, con un contenido técnico extenso y con grandes exigencias energéticas. El papel respiratorio en las formas es evidente y la necesidad de concretar la estrategia respiratoria en la ejecución de cada caso nos exige un análisis pormenorizado de objetivos de intensidad y de fuerza.

en cada situación de esfuerzo pueden verse implicadas diferentes vías metabólicas de forma simultánea

Si observamos las formas básicas cortas, Mui Fah Kuen por ejemplo, veremos que el ejercicio dura menos de un minuto realizado con cierta intensidad y con una importante expresión de fuerza, tanto en las posiciones y desplazamientos como en las trayectorias y tensiones tendino-musculares generales. La conexión de los tres grandes arcos da lugar a una exigencia de fuerza enorme en un corto periodo de tiempo. El suministro energético en esta estructura se realiza potencialmente por la vía glucolítica. Nos encontraríamos ante una situación de esfuerzo mantenido de alta intensidad.


En este caso, el entrenamiento de la forma nos está preparando para la intensidad de una serie de acciones combativas simultáneas, en un periodo de apenas un minuto en el que se cambia de dirección, de técnica, de posición y de intención permanentemente. Algo muy parecido a una situación de lucha.



Es cierto que, en individuos con un alto nivel de precisión técnica y de determinación en la acción, es decir, maestros del arte, quizá basten unos cuantos segundos para resolver un combate con una única técnica apropiada. Sin embargo, podemos ver el entrenamiento del Taolu como un encadenamiento de pequeños esfuerzos explosivos en los que las fases de la acción determinan el gesto respiratorio adaptativo que deberíamos desarrollar. Estaríamos ante un ejercicio que opta de forma simultánea por intensidades explosivas y mantenidas para una mejora de la resistencia efectiva en ambos casos concretos.


La exigencia de desarrollo técnico nos propone una repetición incesante de las estructuras contenidas en el Taolu, lo que compromete la idea de realizar siempre el ejercicio en su máxima intensidad. Es preciso dividir el tipo de entrenamiento sobre la forma en fases de intensidad y de desarrollo para acertar de lleno en el proceso.


Si practicamos Mui Fah Kuen durante 20 minutos continuos es evidente que no podemos realizar las repeticiones siempre a la máxima intensidad. Podemos mantener un ritmo alto de ejecución, revisar el pulsómetro (160 pulsaciones aproximadamente y según la condición física de cada individuo), para estar en rangos óptimos de mejora de la resistencia de alta intensidad. Intervalar la ejecución puede ser una opción, pero no lo recomendamos en los procesos de mecanización de los dinamismos del Taolu, puesto que se reduce el número de repeticiones totales que realizamos sobre la técnica por la exigencia de tiempo de descanso entre las series para la recuperación completa.

Taolu, un encadenamiento de pequeños esfuerzos explosivos en los que las fases de la acción determinan el gesto respiratorio aplicable

En nuestra escuela seguimos diferentes estrategias para este tipo de trabajos optando por un entrenamiento en sesión de 15 o 20 minutos sobre las diferentes formas para reforzar el modelo técnico general del estilo. Es preciso complementar este trabajo a título individual con entrenamientos específicos de las formas dos o tres veces más por semanas en fases de ejecución mantenida de cada forma en concreto en torno a los 10 minutos a ritmo mínimo como calentamiento general, 5 minutos con expresión de fuerza permanente y una o dos ejecuciones interválicas a máxima intensidad en términos propios situacionales de un combate.


Un entrenamiento aproximado de media hora que no compromete mucho el tiempo libre del practicante y que aporta un añadido de resistencia dentro del marco del estilo que mejora nuestra capacidad combativa sin duda.


Dentro de este estudio centrado en el análisis respiratorio de la forma, y en el desarrollo energético general de la práctica en el marco del Taolu, debemos revisar algunos elementos clave que se dan en este tipo de formas básicas. En primer lugar el tipo de respiración que realizamos (abdominal, torácica o clavicular, tanto específica como combinada) atendiendo a la estructura anatómica implicada en el gesto respiratorio dentro del marco estructural de la técnica. En segundo lugar las fases respiratorias según cada técnica (fases yin y yang) desde la perspectiva de ataque, defensa, acondicionamiento, equilibrio, salto, serie continua, etc. Por último, la sonorización respiratoria y sus múltiples objetivos.


Seguiremos explorando estos tres apartados en nuestra próxima entrada en la que abordaremos, también, el modelo de progresión óptimo para garantizar la máxima efectividad del entrenamiento específico de los Taolu dentro del conjunto de procedimientos de nuestra práctica marcial.

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