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Puentes culturales: occidentales en la exploración de la cultura china. Parte 2


Tal y como prometíamos en nuestra anterior entrada, es el turno de otro insigne sinólogo que ha influido con gran impacto en nuestra comprensión occidental sobre la cultura china, hablamos de Herbert Allen Giles, uno de los pioneros en la romanización del idioma Chino.



Herbert Allen Giles, nacido el 8 de diciembre de 1845 y fallecido el 13 de febrero de 1935, fue un destacado diplomático y sinólogo británico. Su contribución más notable al estudio del chino fue su co-invención del sistema de romanización Wade-Giles, una herramienta esencial para la transcripción fonética del chino mandarín al alfabeto latino.


El siglo XIX fue un período de intensa interacción entre China y Occidente. Las Guerras del Opio y la subsiguiente apertura de China a los tratados comerciales con potencias occidentales llevaron a un aumento en el interés en occidente por el estudio de la cultura y el lenguaje chinos. En este contexto, tal y como ya hemos visto, varios occidentales se aventuraron en el estudio profundo de la cultura china, campo en el que Giles fue uno de los más prominentes.


Herbert Allen Giles comenzó su carrera como miembro del Servicio Consular Británico en China en 1867. Durante sus años en China, Giles desarrolló un profundo interés por el idioma y la cultura chinos. Su pasión lo llevó a estudiar el idioma en profundidad, y eventualmente, a contribuir significativamente a la sinología de la época.


Chinese Imperial army troops around 1867, they were trained by foreigners. Photo taken by w:John Thomson (photographer) and he died over 70 years ago so its in public domain
Chinese Imperial army troops around 1867

Junto con Thomas Wade, Giles desarrolló el sistema de romanización Wade-Giles. Antes de la adopción del sistema Pinyin en la década de 1950, el Wade-Giles fue el sistema de romanización predominante para el chino mandarín. Aunque ha sido en gran parte reemplazado por el Pinyin en la actualidad, el sistema Wade-Giles sigue utilizándose en ciertos contextos académicos, así como en la romanización de nombres propios en algunas publicaciones.

Thomas Wade
Thomas Wade

Giles fue un prolífico autor. Algunas de sus obras más destacadas incluyen:


  • A Chinese-English Dictionary (1892): Una de las primeras y más completas obras lexicográficas de su tipo.

  • Chinese Without a Teacher (1917): Un libro de autoaprendizaje que permitió a muchos occidentales iniciarse en el estudio del chino.

  • Religions of Ancient China (1905): Una obra que profundiza en las creencias religiosas y filosóficas de China.



Podemos acceder a sus trabajos en formato digital a través del Proyecto Gütemberg compilados por David Widger en el siguiente enlace: Obras Giles


Giles fue uno de los pioneros en el estudio occidental de la cultura china. Su trabajo no solo ayudó a acercar la cultura y el lenguaje chinos al mundo occidental, sino que también estableció un estándar en la sinología. Su legado perdura en la comunidad académica y en todos aquellos interesados en el estudio del chino.

Junto con Thomas Wade, Giles desarrolló el sistema de romanización Wade-Giles. Antes de la adopción del sistema Pinyin en la década de 1950

A pesar de ser ampliamente reconocido por su trabajo en la sinología y la romanización del chino, también tuvo opiniones sobre diversos aspectos de la cultura china, incluidas las artes marciales.


En su obra A Chinese-English Dictionary, Giles hizo referencia a varios términos relacionados con las artes marciales. Sin embargo, es en su libro Chinese Sketches donde expresó algunas de sus opiniones sobre las artes marciales chinas.

Giles a menudo veía el Wushu con cierto escepticismo. En Chinese Sketches, describió las demostraciones de artes marciales como «juegos» y sugirió que, aunque tenían una estética impresionante, podrían no ser realmente prácticas en situaciones reales de combate. También mencionó que muchos de los movimientos parecían ser más teatrales que efectivos para la defensa personal.


Vemos que, ya en el siglo XIX, la comprensión estética de los estilos comenzaba a usurpar el sentido real que esconden estas prácticas que, como es el caso de Gilles, pasa desapercibida para personas no iniciadas en sus procedimientos de entrenamiento y aprendizaje.


Giles sí relacionó directamente a las sociedades secretas en China con las artes marciales. Según sus escritos, estas sociedades promovían la idea de que sus miembros poseían habilidades marciales sobrenaturales, lo que él veía con escepticismo.


A finales de la dinastía Qing, las sectas anti manchúes habían desarrollado todo un cuerpo ideológico de captación de adeptos. La capacidad de ser inmunes a la munición del ejercito era una de las promesas más explotadas para la seducción de jóvenes incultos para estos grupos.


Estas promesas fomentaron modelos de práctica absurdos que se siguen manteniendo hoy en día relacionados con la magia y con el esoterismo. En vez de promesas de futuras vidas en el paraíso, los ideólogos de estos grupos desarrollaban falsos procesos para la adquisición de estas habilidades supra humanas, que hacían que las masas se entregaran a la lucha sin percibir el riesgo de muerte que les amenazaba.


Ilustración de Hong Xiuquan

Tanto la Revolución Taiping, promovida por Hong Xiuquan en el 1851, y sus posteriores casi 50 millones de muertos, como la Rebelión de los Boxers, promovida por la organización Yi He Tuan (Sociedad de los puños de justicia y concordia), se encargaron de demostrar todo el cuento que había tras estas increíbles historias de inmunidad a los proyectiles.


Por desgracia, las exhibiciones trucadas de muchas de estas habilidades casi mágicas, sumado a los cuentos sobre inmortalidad y al exotismo de una espiritualidad monástica de diseño, en una sociedad demandante de valores y de espiritualidad real como la nuestra, han hecho que esto siga formando parte de los argumentos de venta de muchos oportunistas vinculados a las artes marciales chinas; gente que siguen vendiendo poderes sobrehumanos que no soportan ni un solo encuentro con la realidad.



Gilles en ese sentido era un crítico justo, avanzado a su época, que no sucumbió al verdadero trasfondo de muchos de estos desvaríos, pero que erró al incluir otros aspectos reales y mucho más profundos en un mismo saco para la crítica.


En cualquier caso, debemos concluir con que fue una figura esencial en el puente entre China y Occidente durante un período crítico de interacción y entendimiento mutuo. Su trabajo y pasión por el idioma chino han dejado una marca indeleble en el campo de la sinología y continúan inspirando a generaciones de estudiantes y académicos que siguen desarrollando estos importantísimos puentes culturales entre oriente y occidente.

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