La oficialidad de los estilos de Wushu

Reeditamos algunos artículos históricos de nuestros primeros blogs cuyo contenido sigue siendo perfectamente vigente en estos tiempos que corren. Este primero trata sobre un tema tan controvertido como ilógico en la realidad de las artes marciales chinas: La oficialidad.


Los días 5 y 6 de julio del año 2014 fuimos invitados a participar en el XII encuentro de Taichichuan de Madrid. Realizamos para aquella ocasión un taller sobre el modelo de trabajo de la transformación en el Taijiquan de la familia Wang y una exhibición en la que expuse personalmente un pequeño fragmento de la forma Yi Lu Lao Jia del estilo Chen de Taijiquan.


Este evento, uno de los más importantes que se celebran anualmente en España, es una oportunidad para compartir práctica y conocer a muchos otros amantes del arte marcial que practicamos.


En la presentación de mi exhibición se describió el trabajo que presentaba como una forma de Taijiquan del estilo Chen «no oficial», algo a lo que ya estamos acostumbrados. Personalmente no le doy ninguna importancia a esta etiqueta porque es muy cierta, realmente nuestro Taijiquan no es oficial en la medida de que no existe un modelo «oficial» de Taijiquan.


Esta anécdota nos invita a reflexionar sobre un detalle que considero de máxima utilidad para circunscribir de la forma más efectiva posible los parámetros de nuestro trabajo. La oficialidad o no de una forma o estilo se confunde inevitablemente con el concepto de popularidad, apuntando a un mayor número de practicantes o una mayor difusión mediática de otros modelos de trabajo. Vivimos en el mundo de las franquicias marciales que comienzan a establecer productos que poco o nada tienen que ver con el objetivo tradicional que intentaron transmitir muchos maestros ya olvidados.


A estas alturas de la vida del Taijiquan sería necesario fijar una realidad que a veces se pasa por alto. El arte, en su núcleo común y en sus diferentes interpretaciones, es un modelo vivo de expresión marcial enmarcado en un cuerpo de conceptos y filosofías de entrenamiento que varía según la familia, el maestro o el practicante que lo interpreta. Negar esta realidad es negarle su vigencia y vitalidad evolutiva.