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Sifu, un concepto clave en la formación marcial tradicional




«El objeto de la educación es dar al cuerpo y al alma toda la belleza y toda la perfección de que son capaces»

PLATÓN


Pocos elementos de la tradición marcial china son tan hermosos y profundos como el término que solemos traducir como «maestro». En la mayoría de las escuelas tradicionales, la palabra «Sifu» aparece en la cúspide de su estructura social fundamental; un sistema plagado de elementos de relación interactiva óptimos para el aprendizaje y desarrollo del arte.


El término conlleva elementos de significado que van mucho más allá de esa simple y directa definición. Aunque el Sifu ocupa el lugar más elevado en la jerarquía del grupo que conforma la escuela, esta posición no debe interpretarse necesariamente como el justificante de un modelo o sistema autoritario. Más bien, representa un tipo de liderazgo fuerte, inspirador y humilde.


El cariño y respeto habitual de todos los componentes del grupo marcial hacia el maestro puede entenderse, desde el punto de vista de un profano en el tema, como un tipo de servilismo anacrónico difícil de encajar en una sociedad moderna como la nuestra, algo que no es así en ningún caso.



El Sifu se nos presenta entonces como un ejemplo vivo de inspiración y referencia de los conceptos de responsabilidad, generosidad, esfuerzo y determinación. Un elemento más de la trama formativa marcial que permite que, la parte más profunda y sensible del alumno, quede impregnada de todo lo que estos valores de fondo significan en este contexto y en la vida en general.


En esta entrada, intentaremos descifrar algunos de estos profundos significados y relaciones. Veremos su sentido real en la estructura de interacciones humanas necesarias para la transmisión de los estilos. También revisaremos su origen y la relación directa que tiene con las principales corrientes filosóficas, religiosas y políticas de la cultura tradicional china.


Orígenes y significado

El término Sifu (师父) usado en las artes marciales chinas tradicionales se refiere al maestro o instructor. La palabra está compuesta por dos caracteres: (shī), que significa «maestro» o «experto», y (fù), que significa «padre». Juntos, estos caracteres reflejan no solo la relación de enseñanza y aprendizaje, sino también un vínculo de respeto y relación similar a la que existe entre un padre y un hijo.


Dentro de la cultura china, su papel trasciende el de un mero instructor. Este figura como un mentor integral, proporcionando orientación no solo en las destrezas físicas propias de las artes marciales, sino también fomentando el crecimiento ético, moral y espiritual del discípulo. A través de su enseñanza, el Sifu infunde valores fundamentales como la disciplina, la perseverancia y la humildad.



En algunos contextos concretos, sobre todo el que tiende más hacia el ámbito deportivo, se utilizan otros términos para definir al formador o tutor que implican una relación personal menos profunda. En este sentido podemos referirnos a un «entrenador» como Jiào liàn (教练), un término cuyo significado también puede representar la figura de un Coach.



Otro termino que también podemos encontrar sobre figuras similares es el de Lao Shi (老师), que en chino se traduce literalmente como «profesor» o «maestro» y se utiliza comúnmente en el contexto de la educación formal, refiriéndose a maestros en escuelas, colegios y universidades. Aunque Lao Shi también denota respeto y reconocimiento por la habilidad y el conocimiento del maestro, en el contexto de las artes marciales, el término Sifu es generalmente más apropiado y específico.


En la cultura china, los conceptos de maestría y enseñanza han sido siempre centrales, especialmente en relación con las artes, las artesanías, y más tarde, las prácticas marciales transformadas en modelos artísticos y métodos de desarrollo personal integral.

ejemplo vivo de inspiración y referencia de los conceptos de responsabilidad, generosidad, esfuerzo y determinación

En este sentido, el término Shīfù (师傅), una variante del Sifu que hemos visto hasta ahora, también ha sido utilizado históricamente en China para referirse a un maestro artesano o alguien altamente hábil en un oficio particular. Esta palabra combina (shī), que como ya hemos visto significa «maestro», con (fù), que en este caso denota a alguien que instruye (instructor), excluyendo con ello el sentimiento paternal al que apuntaba el ideograma 父 (Fú - padre) en su anterior representación.


En el contexto de las artes marciales, es probable que el uso de "Sifu" como un término para referirse a un maestro o instructor se haya desarrollado a medida que estas prácticas se formalizaron y sistematizaron. Aunque no hay una fecha concreta documentada para su primera aparición en este contexto, varios historiadores señalan a la dinastía Song (960-1279 d.C.) como uno de los periodos en el que se comienza a establecer este rol de significado en el modelo de transmisión marcial de algunos estilos.



Esta época es muy importante en la historia de las artes marciales chinas ya que varios desarrollos muy significativos tuvieron lugar a lo largo de este periodo. Desde el Kung Fu de Shaolín que, aunque tiene sus raíces en una época anterior, se expandió y diversificó significativamente durante este periodo, hasta estilos como el Xingyi Quan (形意拳) cuya génesis parece desarrollarse durante esta dinastía (aunque aún se siguen debatiendo algunos elementos historiográficos al respecto).


Sí es cierto que podemos afirmar con bastantes fundamentos que la dinastía Song fue un período en el que se comenzó a dar más énfasis a la teorización y sistematización de las artes marciales. Durante esta época, se escribieron varios tratados importantes sobre estrategia militar y combate personal, los cuales tuvieron una influencia significativa en el desarrollo posterior de las artes marciales chinas que han perdurado hasta nuestros días.

En la cultura china, los conceptos de maestría y enseñanza han sido siempre centrales, especialmente en relación con las artes

Quizá, una parte de la evolución del término y de su adopción específica en las artes marciales se deba en gran medida a este desarrollo, en el que los métodos de combate y defensa personal se transforman en disciplinas más estructuradas y con elementos coadyuvantes para la transmisión, elementos que incorporan modelos éticos y espirituales que proceden de corrientes filosóficas o religiosas como el Taoísmo y el Budismo.


Por lo tanto, si bien no se puede precisar una fecha exacta de la primera aparición de "Sifu" en la historia china, su uso está profundamente arraigado en la tradición y cultura chinas, evolucionando con el tiempo para adquirir el significado específico que hoy tienen para nosotros.



Sifu en el Confucianismo y su relación con la estructura social china

Las relaciones sociales de los grupos marciales han recibido una influencia muy importante de las diferentes corrientes religiosas, filosóficas y políticas de las sociedades en las que han evolucionado los estilos. Una parte importante de estas influencias radica en el carácter confuciano de la sociedad china desde la antigüedad.


Podemos hablar de una importante influencia del confucianismo en la política de la sociedad china desde el siglo II a.C. Esta influencia comenzó con la dinastía Han, que adoptó el confucianismo como ideología oficial alrededor del año 136 a.C. Bajo esta dinastía, el confucianismo se integró profundamente en la estructura política y cultural de China, estableciendo un marco ético y moral que impactaría en la gobernanza y la sociedad durante siglos. Esta adopción marcó el inicio de una relación duradera entre el confucianismo y el estado chino, influyendo en aspectos como la administración pública, la educación, y los valores sociales.


El modelo confuciano se basa en cinco relaciones fundamentales denominadas «Wulun» (五伦). Estas relaciones forman la base de la ética social y moral en el confucianismo, enfocándose en el mantenimiento de la armonía y el orden en la sociedad a través de la observancia de roles y deberes específicos.


Vamos a dar un breve repaso al contenido de estas cinco relaciones antes de establecer su potencial influencia en el desarrollo de la estructura social interna de los estilos marciales y el marco que más afecta al papel del Sifu dentro de dicha estructura:


Relación 1: Soberano y súbdito (君臣, Jūn Chén)

Esta relación enfatiza la lealtad y el deber del súbdito hacia su soberano, y a cambio, la benevolencia y la justicia del soberano hacia sus súbditos. Se espera que el gobernante sea un modelo de virtud y rectitud, y que el súbdito sea leal y obediente.


Relación 2: Padre e Hijo (父子, Fù Zǐ)

En esta relación, se destaca la piedad filial (孝, xiào). Los hijos deben respetar, obedecer y cuidar a sus padres, mientras que los padres deben ser amorosos, cuidadosos y proporcionar una buena educación a sus hijos. Esta relación es considerada la más importante en el confucianismo.


Relación 3: Esposo y esposa (夫妇, Fū Fù)

Se enfatiza la armonía y el equilibrio en el matrimonio. El esposo debe ser justo, respetuoso y protector, mientras que la esposa debe ser solidaria y deferente. Esta relación se basa en la complementariedad y el respeto mutuo.


Relación 4: Hermano mayor y hermano menor (兄弟, Xiōng Dì)

Se centra en la jerarquía y el respeto dentro de la familia. El hermano mayor debe ser cuidadoso y un buen ejemplo para el hermano menor, quien a su vez debe respetar y seguir la guía del mayor. Esta relación fortalece el sentido de responsabilidad y cuidado entre hermanos.


Relación 5: Amigo y amigo (朋友, Péngyǒu)

Aunque a menudo menos enfatizada que las otras cuatro, esta relación se basa en la igualdad, la confianza y la honestidad. Los amigos deben apoyarse y aconsejarse mutuamente con sinceridad y respeto.


Estas cinco relaciones, según el confucianismo, son fundamentales para mantener el orden y la armonía tanto en la familia como en la sociedad. Cada relación involucra un conjunto de deberes y responsabilidades que deben ser cumplidos para lograr un equilibrio social y moral.


En este sentido, la estructura de las escuelas se articula siguiendo muchos de estos patrones de relación y fijando figuras internas que representan este modelo de familia y amistad que aparece detallado en el Wulun.



Por ejemplo, la relación Padre e hijo y la relación Soberano y súbdito aparecen claramente fusionadas en la relación entre el Sifu y sus alumnos, a los que enseña como un maestro, quiere como un padre y dirige como un soberano. Una relación que también mantiene sus exigencias de reciprocidad en el papel del alumno.


Otra relación importante es la de los compañeros de la escuela que forman una hermandad regida por el modelo de relación de Hermano con hermano y amigo con amigo, una fusión que sigue manteniendo la dependencia de la figura del Sifu como principio fundamental de ordenamiento de estas categorías dentro del grupo.

 enseña como un maestro, quiere como un padre y dirige como un soberano

Así encontramos que muchas escuelas clasifican a sus alumnos en términos de antigüedad como si de hermanos mayores o menores se trataran, pero siempre dentro de una ética de respeto y cordialidad fomentada por el ejemplo del cabeza de la familia, en este caso el Sifu.



Las influencias del taoísmo y del budismo en el rol del maestro

Es difícil diferenciar los múltiples patrones de influencia que se dan cita en este único concepto tan importante. Para entender estas influencias necesitamos conocer algunos aspectos clave de estas corrientes cuyos ejes parecen coincidir en muchos momentos de la historia; tantos que incluso se les confunde en más de una ocasión.


Si el confucianismo, como hemos visto hasta ahora, se enfoca en la ética social, las relaciones jerárquicas y el deber, promoviendo la armonía social a través de la observancia de roles sociales y la rectitud moral, el taoísmo parece viajar en sentido contrario a algunas de estas directrices.


El taoísmo enfatiza la armonía con la naturaleza, la simplicidad y la espontaneidad. Se centra en la experiencia individual y la búsqueda de un camino (Tao) que está en equilibrio con el orden natural del universo. El taoísmo valora la introspección y la libertad individual, a menudo promoviendo una menor intervención en los asuntos del mundo y una vida más sencilla y retirada.


Estas dos filosofías abordan la vida desde diferentes perspectivas:

  • El confucianismo mira hacia afuera, hacia la sociedad y las relaciones entre las personas, enfatizando la responsabilidad y el deber.

  • El taoísmo mira hacia adentro, hacia el individuo y su relación con el universo natural, enfatizando la espontaneidad y la autenticidad personal.

Muchas vías marciales han encontrado formas de integrar ambos enfoques, adoptando principios confucianos en su organización social interna, mientras establecen algunos ideales taoístas en la vida personal y espiritual de sus integrantes. En lugar de ser estrictamente antagónicos, el confucianismo y el taoísmo aparecen así como dos lentes diferentes a través de los cuales los individuos pueden buscar comprensión y orientación en diferentes aspectos de sus vidas y de su formación.


Siguiendo este enfoque sincrético, es posible considerar al Budismo como un factor integrador que ha ayudado a armonizar los diferentes enfoques del Confucianismo y el Taoísmo en la sociedad china y también en las propias estructuras internas de los diferentes estilos marciales.


El Budismo, originario de la India y que llegó a China alrededor del siglo I d.C., aportó nuevos elementos espirituales y filosóficos que se entrelazaron con las prácticas y creencias preexistentes.


Esta capacidad de relación entre corrientes filosóficas y religiosas es un ejemplo de convivencia y de integración que muestra un alto grado de evolución y desarrollo social. Mientras que el Confucianismo enfatiza el orden social y las responsabilidades éticas, y el Taoísmo se centra en la armonía natural y la introspección, el Budismo ofrece una perspectiva centrada en la superación del sufrimiento, la compasión y la búsqueda de la iluminación. Estos enfoques pueden ser vistos como complementarios en lugar de contradictorios.

es posible considerar al Budismo como un factor integrador que ha ayudado a armonizar los diferentes enfoques

El Budismo aportó a China conceptos como la compasión universal, la no violencia y la meditación. Estas enseñanzas influenciaron tanto al Confucianismo como al Taoísmo, fomentando una mayor introspección ética y espiritual y fijando algunos de los patrones éticos y conductuales que son representados en la figura del maestro.


Podemos decir que el Budismo ha ayudado a equilibrar la orientación social y comunitaria del Confucianismo y la inclinación hacia la introspección y la individualidad del Taoísmo. Ha ofrecido una vía para la transformación personal y espiritual que complementa las preocupaciones sociales y éticas del Confucianismo y la conexión natural del Taoísmo. Con esta función equilibradora ha fomentado un equilibrio cultural y filosófico en China que se ha visto reflejado en el seno de sus escuelas marciales tradicionales.


Desde esta perspectiva, el maestro representa el eje de la comunidad que aglutina todas estas tendencias: es un ejemplo de introspección y de conexión profunda con la naturaleza, a la vez que manifiesta en su conducta los valores de compasión y bondad que deberían iluminar el camino de cada persona que se dedica a la transmisión del conocimiento. Valores que convierten el acto de la enseñanza y la transmisión en una responsabilidad espiritual que exige conexión real y natural entre las personas, valores de interacción equilibrada y aspiraciones profundas de crecimiento hacia los potenciales evolutivos del artista marcial en su versión ideal más perfeccionada.


Qué duda cabe de que este ideal de perfección, de integración y de sentido es una aspiración más que una realidad constatable. El Sifu es, desde este punto de vista, un concepto más que un individuo y representa una dirección más que un patrón absoluto que podamos encontrar en una simple figura humana.


El concepto y su valor vendrán dados por nuestra creencia en estas virtudes y por nuestra capacidad para aspirar a ellas desde la perspectiva que se autoexigen tanto el maestro como el estudiante en una visión creativa, simbólica y espiritual de la vía de las artes marciales.


Referencias

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  • Collins, J. (2001). Good to great: Why some companies make the leap...and others don't. HarperBusiness.

  • Dzongsar Jamyang Khyentse (2016) The Guru Drinks Bourbon? Amira Ben-Yehuda (Editor)

  • Huang, F. (Ed.). (2018). A History of Chinese Martial Arts. Routledge Research in Sports History. Taylor & Francis. ISBN 9781138645585

  • Koller, J. M. (2016). Asian Philosophies (6.ª ed.). Routledge.

  • Shenpen Hookham (2021) The Role of the Teacher in Tibetan Buddhism: A Reader's Guide to the Teacher-Student Relationship. Shambhala Publications.

  • Weber, M. (1951). The Religion of China: Confucianism and Taoism. (H. H. Gerth, Trad.). Free Press. (Obra original publicada en 1915).

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