Cuentos, simbolismos y realidades en el Wushu


«La cultura es algo complejo, que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, la ley, la costumbre y los hábitos, así como las capacidades y vicios obtenidos por una sociedad».


Edward Dale

La cultura primitiva (1871)


En el estudio de la cultura china nada es lo que parece a priori. El hermetismo del que muchos acusan a esta cultura está más que justificado si no se entiende cómo funciona desde dentro y a qué responde esa supuesta opacidad interpretativa.


Desde su caligrafía, que puede sugerir múltiples posibles mensajes según el cómo, el cuándo y el por qué, hasta un simple gesto de manifiesta amabilidad, que puede entrañar una disposición inmediata a mirar para otro lado si las cosas se tercian, todo puede coexistir en un mar de interrelaciones que se sustentan unas a otras pese a sus múltiples y dispares significados.


No podemos confundirnos si pretendemos entender de algún modo el fenómeno cultural chino y debemos asumir esta realidad lógica diferente, en extremo, a los modelos lineales y precisos occidentales.


En el caso de las artes marciales, el asunto no solo mantiene esta dinámica inescrutable, es realmente una de las características que más riqueza les aporta a los sistemas y con las cuales debemos lidiar todos los que estamos inmersos en descubrir los fundamentos expansivos de la trama.


El título de nuestro programa en podcast de historia de las artes marciales chinas De los Xia a la república busca precisamente esto: mantener viva esta tradición del enriquecimiento de lo ambiguo, introduciendo en el mismo título diferentes significados que fuesen perfectamente compatibles y a la vez enriquecedores hacia el conjunto.



Por una parte, queríamos establecer el marco histórico de estudio, que partía de la dinastía Xia (夏) que podemos traducir como «dinastía del verano», y que fue la primera dinastía de la historia, hasta la época de la república, es decir, hasta el final de la dinastía Qing (清朝) de los manchúes.


Además, también queríamos hacer alusión a dos mundos muy diferentes pero que coexisten milagrosamente en la actualidad, el mundo de los Xiá (俠), que podemos traducir literalmente como héroes, vigilantes o caballeros y el decadente mundo de los modelos comunistas que precedieron a la última, y también decadente, dinastía; un mundo en el que el individuo como tal desaparece a favor de una masa que responde a los intereses ideológicos de un régimen extraño, que conjuga mundos tan diferentes como el capitalismo y el socialismo desde un foco de poder profundamente autocrático.


Individualidad frente a comunidad son el eterno marco comparativo en el que se mueven los héroes de cualquier historia mitológica. Una realidad que existe en el interior de cada persona en su necesidad de participar en una sociedad sin perder su particular sentimiento de existencia individual.


Esta tensión también manifiesta un tercer significado que queríamos introducir en el título del programa sin perder su complementariedad con los anteriores, el modelo de lo marcial vinculado a los Xiá, de los que hablaremos ahora con un poco más de detalle, en el ámbito de la fantasía, y el de los estilos marciales que han llegado hasta nuestros días con parte de esa carga mitológica, pero con un valor práctico y real profundamente ensayado durante miles de años de matanza y supervivencia.

El hermetismo del que muchos acusan a esta cultura está más que justificado si no se entiende cómo funciona desde dentro

Este significado queda planteado permanentemente en la bipolaridad que nos presenta el Taijitu, el famoso símbolo que representa el estado perfecto de equilibrio entre el yin y el yang, la contracción hacia lo individual o la expansión hacia lo general. Un equilibrio que en realidad es la base que buscan todas estas polaridades representadas desde ámbitos tan diferentes.



Confucio era un claro ejemplo de modelo enfocado a la sociedad, mientras que el taoísmo místico insiste en las bondades del retiro solitario, un retiro imprescindible para el descubrimiento del increíble mundo interior que todos debemos buscar a través de nuestra práctica. Nuestras escuelas se nutren de estos dos mundos, el del ámbito social de los hermanos de práctica guiados por el padre marcial o Shifu (師傅), y el del ámbito individual, solitario, en el que recae una gran parte del trabajo que corresponde a cualquier aspirante a wǔxiá.


¿Qué es esto de wǔxiá?


La palabra wǔxiá se compone de dos ideogramas, por una parte, está (武), que podemos traducir literalmente como militar, marcial o armado. Es el mismo que usamos en wǔ shú (武術).


Como segundo ideograma tenemos xiá (俠), que se traduce literalmente, tal y como hemos dicho antes, como héroe, vigilante o caballero. A los artistas marciales que siguen el código de los xiá se les llama xiákè (俠客) que podemos traducir como seguidores de xiá, o también yóuxiá (遊俠) que se puede traducir como caballero errante, o andante.


Las historias sobre los xiá se remontan a más de 2000 años y tienen sus raíces en algunos de los primeros «cuentos» yóuxiá del 300 al 200 a. C. En el Han Feizi, obra del filósofo legista Han Fei, se tratan a estos supuestos héroes de forma despectiva, precisamente por su individualismo y por el uso que hacían de la violencia como forma de imponer su código ético y moral de conducta.


Los Wǔxiá se caracterizan por poseer ocho atributos que los sitúan en el plano de los héroes, estos son: justicia, benevolencia, individualismo, coraje, lealtad, sinceridad, austeridad y búsqueda de la gloria. Excepto en lo relativo al individualismo, muchos de estos atributos están directamente relacionados con los valores confucianos tradicionales: benevolencia y amabilidad (ren, 仁); coraje y valentía (yong, 勇); lealtad y fidelidad (zhong, 忠) o justicia (yi, 義).


Varias obras de wǔxiá incluyen ideales más vinculados al budismo, como el perdón, la compasión o la prohibición de matar, aunque es habitual que, en algunas historias, el eje de la narrativa sea precisamente «la venganza».


Sima Qian, el primer gran historiador chino, mencionó a cinco asesinos notables en el volumen 86 de sus registros históricos (Shi Ji) que realizaron asesinatos políticos de nobles y aristócratas durante el período de los Reinos Combatientes (475 y 221 a.C.) A estos asesinos se les conocía como cike (刺客) algo así como «huéspedes apuñaladores». En el Volumen 124 de esta misma obra, Sima Qian detalló varias características primigenias de la cultura xiá durante la dinastía Han, que muestran que los xiá eran una realidad social incuestionable, al margen de las historias y cuentos que han evolucionado hasta nuestros días.


Durante la dinastía Tang (618–907), las historias de xiákè se recuperaron en forma de «cuentos legendarios» (chuanqi, 傳奇) germen que precede a las historias modernas de wǔxiá. Estas historias nos hablan de entornos fantásticos, con protagonistas que viven en soledad y que realizaban atrevidos actos de gran heroicidad.


Durante la dinastía Song (960–1279), la literatura china mantuvo estas historias dentro de otros modelos narrativos, algo que permitió su transmisión y evolución durante las dinastías posteriores.


Llegados a la dinastía Ming (1368-1644), quizá una de las dinastías más interesantes para estudiar el origen de nuestros estilos marciales, se escriben «El romance de los tres reinos» y «A la orilla del agua», que se encuentran entre las Cuatro Grandes Novelas Clásicas de la literatura china.



A la orilla del agua es considerada la primera novela wǔxiá de larga duración: el retrato de los 108 héroes describe su código de honor y la voluntad de rechazar servir a un gobierno corrupto convirtiéndose en forajidos. Escrita a principios de la dinastía, la novela es atribuida a Shi Naian (1290-1365) y a Luo Guanzhong (1330-1400) quienes, basándose en una gran variedad de líneas argumentales de los dramas de la dinastía Yuan, la definieron como «la historia de los justos y patrióticos». Durante más de seiscientos años, esta novela ha fascinado a los lectores chinos y ha sido ampliamente traducida a varios idiomas.

Los Wǔxiá se caracterizan por poseer ocho atributos que los sitúan en el plano de los héroes

La primera traducción que se conoce apareció ya en el siglo XVIII, realizada por el erudito japonés Kanzan Okajima. La primera traducción al inglés fue realizada por la famosa escritora estadounidense Pearl S. Buck en 1933, que la tituló All Men Are Brothers.


En la dinastía Qing (1644-1911) aparecen novelas de detectives en las que los xia colaboran con jueces o magistrados para resolver crímenes. También durante la dinastía Qing surgieron otras historias sobre romance caballeresco, historias que con solían presentar también a heroínas y habilidades de lucha sobrenaturales en dramas que mantenían una narrativa reconocible.


Y es que, algunas historias típicas del género wǔxiá presentan temas recurrentes, como la tragedia sufrida por un joven protagonista masculino que pierde a sus seres queridos y aprende artes marciales para convertirse en un poderoso luchador que utiliza estas habilidades para hacer justicia.


Otras historias wǔxiá se estructuran de forma diferente, como por ejemplo las del protagonista al que se le niega la admisión en una secta o escuela de artes marciales. Sufre diferentes penurias para acabar entrenando en secreto y muestra posteriormente sus habilidades sorprendiendo a aquellos que inicialmente lo menospreciaron. ¿Les suena esta historia a los practicantes de Taijiquan del estilo Yang?


En algunos casos, se describe a un héroe adulto con grandes habilidades en artes marciales que se enfrenta a otro poderoso artista marcial. Toda la trama concluirá en la mayoría de los casos con un enfrentamiento épico al final de la novela. ¿Les suena esta historia a los practicantes de Hung Gar Kuen o de Pak Mei?


Este tipo de historias prevalecieron durante la era de los revolucionarios anti manchú y no es extraño ver sus reminiscencias en la mayoría de las historias folclóricas de los estilos marciales actuales. Aunque no deja de ser un lastre que contamina la realidad práctica de los estilos, a su vez, muestra un conjunto de ideales que, de un modo u otro, han permanecido en el imaginario colectivo de las comunidades marciales desde tiempos inmemoriales.


Sin lugar a duda, muchos de los variados elementos que conforman los estilos tradicionales chinos de Wushu nacen de estas influencias y enredan los conceptos en tramas, personajes e historias que, de algún modo, aportan significado a muchos de los detalles ocultos que subyacen en el corazón de la práctica marcial.


En cualquier caso, el corazón del concepto wǔxiá, los sentimientos heroicos vinculados a la práctica y la trascendencia ética y moral de estos personajes son, sin duda, un elemento enriquecedor que nos muestra parte de la influencia que la práctica marcial tiene y ha podido tener en el desarrollo de estas sociedades.


En futuros post de este tipo abordaremos un análisis más detallado de este fenómeno, de su influencia en la cultura Jianghu en la que emergen muchos de nuestros estilos y de cómo, este magma romántico y heroico, contribuye a los acontecimientos que sumaron declive a la última dinastía; aspectos que se reflejan en el cine de artes marciales del siglo XX que ha traído a muchos como nosotros a beber a la orilla de estas aguas.

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