KUNG FU CLAN 2021


Esta pandemia nos ha puesto a muchos contra las cuerdas. Nos ha recordado nuestra fragilidad y la importancia que debemos darle a algo tan fundamental como la salud. Sin salud no existe proyecto alguno que podamos acometer con garantías.


La base de la salud es la fortaleza. Una fortaleza que las tradiciones más antiguas sitúan en las tres esferas de lo humano: la física, la mental y la espiritual. Una triada que nunca puede ser fuerte de forma individual si sus partes no están íntimamente conectadas y si esas conexiones no tienen la misma robustez que se pretende en cada una de ellas por separado.


La práctica marcial es una forma de alcanzar estos tres niveles de fortaleza y de generar una cuarta fuerza de atracción dinámica entre todas ellas. Es así como sentamos las bases para una buena salud; cuando la alimentación, el descanso, la proporcionalidad justa del ejercitamiento en cada estrato y un pensamiento lleno de optimismo y positividad se unen al modelo vital que proponemos la ecuación se vuelve altamente efectiva.


Ser fuerte no es ser rígido, inflexible o despiadado. La fortaleza de cada persona nace desde su interior y en lo marcial se manifiesta externamente en forma de autonomía, bondad, disciplina, respeto, rigor, paciencia, perseverancia, inteligencia y sanas convicciones.


En nuestra escuela siempre hemos visto el núcleo del trabajo individual como una base imprescindible desde la que abordar los elementos de interacción positiva que debemos al resto de las personas que nos rodean. El primer esquema sólido de cualquier cultura que estudiemos es la familia. La familia, como concepto de alto nivel, ayuda a consolidar los valores humanos y a establecer motivos y energías que difícilmente pueden darse fuera de este núcleo de amor incondicional.


La práctica, por lo tanto, debe estar presente en el individuo y, de algún modo, en su familia para que ambos se enriquezcan del poder fortalecedor del arte. Este nuevo año 2021, cargado de retos y de incertidumbres, nos va a pedir más que nunca que fortalezcamos el clan desde dentro. Lo va a hacer con crudeza y, posiblemente, de forma repetitiva. Este 2021 necesitaremos ser más fuertes de forma individual, pero también tendremos que serlo como grupo humano, un grupo que se enfrentará a situaciones que parecen difíciles de resolver si no actuamos juntos y sumando fuerzas.


Por este motivo, queremos dedicar este año a fortalecer el núcleo de nuestra filosofía familiar. Este año queremos vernos como un Kung Fu Clan. Una idea que se alimenta al ver cómo se involucran las madres y los padres en la formación marcial de sus hijos; cómo acuden a nuestras sesiones de Kung Fu y de Defensa personal. Cómo los abuelos, en su constante muestra de generosidad, acuden a traer a sus nietos y nietas a cultivarse y fortalecerse en nuestra escuela.


Son tiempos de unión y de promover algo tan importante como la familia. Nosotros avanzamos y queremos que la fuerza del cuerpo, de la mente y del espíritu que nos otorga la práctica marcial llegue a todos los estratos del Clan. A los más pequeños con el Kung Fu Play, aprendiendo las bases de la marcialidad con juegos, cuentos y actividades que más de un adulto envidiaría. A los no tan pequeños desde Kung Fu Kids, ayudándoles a conocer su potencial y a desarrollarlo para que sean adultos fuertes, sanos y responsables. A los padres y madres con el Kung Fu y la Defensa personal Femenina sentando las bases de seguridad que nuestra sociedad demanda y fortaleciendo los tres estratos del ser, una forma potente de dar soporte permanente a los pequeños y a los mayores que dependen de algún modo de nosotros en su día a día. A los jóvenes con el Wushu deportivo, el Duan Bing o el Kung Fu tradicional expresando todo aquello que no pueden expresar de otro modo: su vitalidad, su imaginación, creatividad y el poder que comienzan ya a percibir como fruto de sus años de entrenamiento. A los más mayores con el Taijiquan y el Qi Gong, porque cada edad, cada segmento de la vida, tiene sus peculiares circunstancias que debemos observar para ajustar nuestras propuestas, adaptar nuestro mensaje, nuestros objetivos y establecer nuestras prioridades de trabajo para darle sentido a una práctica que cumple ya miles de años.


La familia es el eje de todo lo que somos y de lo que podemos ser, el principal foco de influencia en el carácter, en las emociones, en la conducta y en nuestra personalidad definitiva. Es el espacio en el que se comunican las diferentes generaciones enseñándose y aprendiendo mutuamente lo mejor del pasado, del presente y del futuro. Solo una familia sólida, fuerte, llena de amor y de respeto puede extrapolar estos valores a una sociedad que vaga sin rumbo por culpa de una espiritualidad social mal desarrollada, una carencia que debilita nuestras raíces y confunde nuestro sentido como seres humanos interdependientes.


La generosidad, el amor, la confianza y la sinceridad son ejes trasversales de las relaciones entre miembros de un clan que busca apoyarse, mejorar, desarrollar la semilla de su naturaleza y preservar los valores trascendentales que no pertenecen a religiones, filosofías, corrientes o modas. El ser humano es mucho más que todo eso y la única base que garantiza su progreso es el amor y la interacción positiva con sus semejantes como fórmula definitiva de evolución.


El ser humano es la familia humana y todos los que desarrollamos nuestro trabajo en Kung Fu Málaga School y Wushu University hemos apostado por ello desde el comienzo de nuestra práctica. Este año será el año de la familia en nuestra escuela, el año de la fuerza física, mental y emocional repartida entre todos y cada uno de los miembros que cogen el testigo ancestral que queremos estudiar, para hacer que nuestras familias sean verdaderos clanes de Kung Fu, saludables, fuertes e invencibles frente a los tiempos a los que nos vamos aproximando.


Nuestros mejores deseos de salud, prosperidad y felicidad para el año 2021


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