TAIJIQUAN, CONCEPTOS PARA LA SALUD Y EL BIENESTAR I



Los estudios que avalan las mejoras de salud relacionadas con la práctica habitual del Taijiquan son cada vez más concluyentes. Aun siendo esta una realidad que pocos pueden cuestionar, dada la enorme diversidad de diseños en las investigaciones y el origen heterogéneo de las muestras utilizadas para hacerlos, no podemos precisar con exactitud a qué tipo de Taijiquan se están refiriendo en líneas generales.


Es cierto que la práctica de los estilos simplificados está mucho más extendida y es más que probable que la mayoría de ellos partan de valores obtenidos de prácticas de este tipo.


Sin embargo, la práctica tradicional del Taijiquan también comienza a ser más popular y contiene una enorme cantidad de factores de entrenamiento que se han revelado enormemente positivos para la salud. Es cierto que la simiente marcial en la que emergen marca un objetivo que se distancia aparentemente de esta función profiláctica de los estilos relativamente modernos.



Sin embargo, el Taijiquan tradicional (estilos como el Chen o el Yang) no son solo modelos marciales enfocados exclusivamente a la supremacía combativa, tal y como algunos se empeñan en señalar. También son un cuerpo de conocimiento integral, codificado, que incluye en la ecuación de la supervivencia a todos aquellos aspectos que permiten una mayor calidad de vida y, por ende, una mayor efectividad durante el entrenamiento, así como una óptima disponibilidad energética y estructural para ese supuesto fin último.


Quizá esta generalización sobre las virtudes de la práctica del Taijiquan tendría que matizarse un poco más para que tengamos claro qué aspectos del entrenamiento general influyen positivamente en la salud, sea el estilo de Taijiquan que sea (yang, Chen, tradicional, moderno, mixto, etc.).


Nuestra tesis es que la propia filosofía nuclear del concepto Taiji, el extremo equilibrio entre dos polaridades absolutas e interdependientes, fomenta un estado de equilibrio en sus materializaciones prácticas que resulta óptimo para la salud.

son un cuerpo de conocimiento integral, codificado, que incluye en la ecuación de la supervivencia a todos aquellos aspectos que permiten una mayor calidad de vida

En esta serie queremos revisar algunos de estos conceptos clave asociados a la práctica del Taijiquan en cualquiera de sus diferentes momentos evolutivos; desde las ramas del estilo Chen, con mayor trasfondo histórico, hasta el moderno Yang simplificado que ha convertido la práctica en otra cosa completamente diferente a lo que era en su primitivo origen.


Es innegable la línea evolutiva que han seguido los estilos y que, tal y como confirman la mayoría de los investigadores actuales sobre el Taijiquan, hay que situar germinalmente en el ámbito del estilo Chen. Esto nos hace presuponer una herencia conceptual o, como mínimo, una influencia del pasado en el desarrollo de cualquier tendencia actualizada con un enfoque exclusivamente hacia el bienestar y la salud.



La riqueza conceptual y universal (filosófica, médica, astrológica, psicológica, etc.) que atesoran estos estilos es tan grande que no podemos cuestionar su influencia en el ámbito de la longevidad y de la calidad de vida en edades avanzadas que exponen muchos de sus maestros.


Quizá, tal y como señalábamos antes, aun no siendo el objetivo principal del entrenamiento, las necesidades estructurales y energéticas demandadas por la técnica, con una simbología del extremo equilibrio en el centro de su desarrollo (Taijitu) han tenido una serie de efectos positivos colaterales; efectos que se han perpetuado y refinado en el tiempo a medida que los estilos se han ido desmarcializando (no sé si esta palabra es correcta, pero se me antoja oportuna para describir el proceso que podemos observar en estas nuevas formas de desarrollar el arte).



Partiendo de esta premisa, podemos abarcar un análisis coherente y lógico sobre algunos de los conceptos habitualmente trabajados en el entrenamiento. Esto nos dará una perspectiva más amplia de ellos, a la vez que nos permitirá desmitificar aspectos que en muchos casos se han llevado a una mística comercial que poco o nada tiene que ver con lo que verdaderamente significan.


Comenzaremos para ello abordando una serie de generalidades con la intención de ir después concretándolas en el concepto final de referencia. Una especie de destilado progresivo que nos permita integrar la síntesis obtenida de la generalidad en un concepto específico que guarde relación directa con todo lo detallado en términos generales dando coherencia y validando sus premisas.


También, continuaremos creando una estructura conceptual lógica que nos permita a su vez enlazar dicho concepto explicado, de forma orgánica y en red, con los restantes elementos que pretendemos sacar a la palestra en esta serie quincenal.


GENERALIDADES DE BASE

Quizá, uno de los factores más influyentes en nuestra salud es la correspondencia natural que existe entre postura, biodinámica, espíritu y estado orgánico interior.


En los primeros niveles de estudio del Taijiquan se hace un especial hincapié en la posición, o postura, como forma de reestructurar nuestro equilibrio perdido. Estos preceptos nacen de lo que la medicina china nos dice respecto a esta triada. Nuestro cuerpo no funcionará bien si nuestros órganos están aplastados, mal conectados y sin movimiento exterior ni interior.



Para lograr revitalizar el cuerpo debemos devolverle su estructura y movimiento natural saludable. Debemos estirarlo verticalmente para que los órganos dejen de estar aplastados unos sobre otros, retorcerlo ocasionalmente y con precaución para que el flujo e intercambio de líquidos, energía y la propia tensión de la torsión enriquezca y alimente su interior y, por último, debemos darle el correcto uso que deviene de actuar correctamente con ellos según sus horas de máxima actividad energética dentro de sus límites funcionales naturales.


Debemos conocer también cómo afectan a estas estructuras (anatómica, fisiológica y cognitiva) las tormentas emocionales internas, esas que reconfiguran la posición externa y conllevan, tarde o temprano, a desestructurar la posición natural que el arte se empeña en fijarnos para su mejor interpretación.

Nuestro cuerpo no funcionará bien si nuestros órganos están aplastados, mal conectados y sin movimiento exterior ni interior.

Por estos motivos, lejos de entrar ahora mismo en decidir si es nuestra forma emocional de pensar la que configura nuestra postura natural en bipedestación (hablaremos en futuras entradas de ello), nos interesa entender cómo podemos tomar conciencia de este modelo y cómo podemos ajustarlo para que la primera parte de la ecuación se pueda cumplir antes de seguir.



CONCEPTO RELACIONADO

Para ello hemos querido comenzar por un principio muy importante en la práctica: Han Xiong Ba Bei, 含胸拔背 (HXBB).


Este concepto, habitualmente expresado en el marco del estilo Yang, aparece en nuestra escuela como un pilar explicado con gran lujo de detalle por el gran maestro Wang Bo. No lo circunscribimos a ningún estilo ya que creemos que es un fundamento universal del entrenamiento del Taijiquan y que responde a la necesidad fundamental de centralizar el eje del movimiento en la zona media del cuerpo.



HXBB representa la acción de retraer suavemente el pecho mientras arqueamos/abrimos saludablemente la espalda. Esta acción fuerza un foco respiratorio más profundo que implica al diafragma y que deriva la sensación respiratoria y postural hacia la zona media del cuerpo, evitando con ello la elevación de la energía propia de momentos estresantes o de manifiesto desequilibrio físico y postural.


Hundir la mente o la energía en el centro del cuerpo es otra premisa que abordaremos más adelante, pero dependerá de que HXBB promueva una primera estructura que nos permita, de forma indirecta, reconducir la energía hacia el centro para desarrollar posteriormente los flujos energéticos, tanto ascendentes como descendentes, que deben gestionarse desde esa zona anatómica con soltura y fluidez.



Existen posturas asociadas a estados deprimidos que acentúan esta posición hasta extremos que nada tienen que ver con lo que estamos explicando. Crear el hábito estructural de mantener reducida la tensión superior nos ayuda a limitar la respiración superficial propia de estados de estrés y a combatir su cronificación.

HXBB representa la acción de retraer suavemente el pecho mientras arqueamos/abrimos saludablemente la espalda

Creo que no es necesario recalcar la importancia de salirse de cualquier estado o tendencia permanente al estrés y del daño que este puede hacerle a cualquier persona que lo sufra. No obstante, aunque en la práctica la respiración clavicular superior aparecerá de forma natural en medio de cualquier situación de lucha o huida, dado el estrés propio de esos escenarios, tener el hábito de contener ese ascenso garantiza cierta disponibilidad diafragmática para la recuperación respiratoria y, por lo tanto, una mayor capacidad operativa en momentos de alta demanda.


Al reducir la tensión en la zona del pecho, también involucramos a todas las tensiones anatómicamente relacionados con el tórax e influimos de forma indirecta en las emociones asociadas a dicha tensión excesiva. La ansiedad, por ejemplo, tiene entre algunos de sus síntomas más destacado el de la opresión en el pecho, con las posibles dificultades respiratorias asociadas o con un incremento de las pulsaciones de forma descontrolada.

tener el hábito de contener ese ascenso garantiza cierta disponibilidad diafragmática para la recuperación respiratoria

No queremos decir que HXBB sea una forma de terapia para este tipo de afecciones. Nos referimos a que un control habitual de esta tensión nos permitirá equilibrar la balanza ascendente de tensión que la vida en sociedad provoca y, también, nos marcará una referencia sensitiva de estado relajado muy interesante para una detección temprana de tensiones musculares realmente innecesarias.


La expansión del centro de la espalda, es decir, del espacio situado entre las escápulas, también tiene un efecto muy saludable desde la perspectiva de la medicina tradicional china.



Al abrir este espacio estimulamos la liberación de la contracción que impide el flujo natural de la energía en esa zona, concretamente en varios puntos muy importantes del canal extraordinario posterior o Du Mai.


Estos puntos irán desde Zhiyang (9 Dm) Punto que alcanza el Yang, localizable bajo la apófisis espinosa de la séptima vértebra torácica, coincidente en nivel con el ángulo inferior de la escápula (este punto está especialmente indicado para tratar la energía y eliminar la humedad), al Taodao (13 Dm) Vía del horno de alfarería, localizable bajo la apófisis espinosa de la primera vértebra torácica (utilizado en acupuntura para eliminar el exceso de calor, calmar el espíritu y aliviar las sensaciones molestas en la superficie del cuerpo).


El límite de este espacio lo marcará el punto Dazhui (14 Dm), Gran vértebra, que será la zona que transfiera finalmente la energía estructural a los brazos al tratarse del punto de unión de los meridianos yang del brazo con el Du Mai y que pertenece ya a la estructura cervical situándose bajo la apófisis espinosa de la séptima vértebra cervical.



Debemos recordar que, aunque la estructura de la columna debe mantener una coherencia desde la primera hasta la última vértebra, las comunicaciones de fuerza en la aplicación técnica no superarán estructuralmente en casi ningún caso la altura de los hombros, excepto en aquellas técnicas que utilizan la cabeza como punto de salida del golpe.


En un sentido puramente estructural, se trata de recuperar una curvatura natural en una zona anatómica que de estirarse en exceso sería contradictoria con su propio modelo natural cifótico, acción que compromete un marco saludable para la amortiguación de la espalda y, a la vez, para reducir una tensión que pude provocar un cambio en nuestro centro de gravedad que no nos interesa en ningún caso.



La cifosis dorsal saludable, (cifosis fisiológica) presenta unos ángulos precisos, que van de 20° a 40° aproximadamente. En el caso de que estos grados se incrementen por encima de 45° estaríamos ya en un caso de hipercifosis, algo que aumentará dificultad respiratoria, generará dolores en la espalda o sensación de opresión en el pecho y debilidad en la musculatura paravertebral (iliocostal, esplenios y oblicuos), algo muy contraproducente en un sistema que depende de la vitalidad y fortaleza de esta estructura para la mayoría de sus modelos de acción técnica.

las comunicaciones de fuerza en la aplicación técnica no superarán estructuralmente en casi ningún caso la altura de los hombros

Respirar profundamente antes de aplicar este principio nos ayudará también a acentuar la sensación de calma que buscamos durante la práctica. La calma del espíritu puede comenzar con una respiración profunda y una pequeña retracción pectoral llena de beneficios para la salud.


Por último, y en términos puramente marciales, debemos ver esta acción como un hábito de retracción preparatoria para la acción, una forma de amenaza que acentúa la energética de nuestra espalda (yang/protección) como si se tratase de un animal que eriza el vello de esa zona antes anunciando el riesgo evidente que supone para cualquier potencial agresor y concentra la energía en el centro para poder salir disparado allá hacia donde su necesidad de supervivencia lo demande. También es un mecanismo para la absorción efectiva de acciones de golpeo o empuje en el pecho, o de contramedidas cuando es la espalda la que va a recibir este impacto.


En relación con las 8 potencias fundamentales o Bā mén (八門), HXBB es la base de Peng Jing (掤) aplicada a la acción de arco expansivo del tronco en su parte dorsal, que puede y debe relacionarse con las otras fuerzas de contención que entran en juego una vez que se produce el primer contacto con un oponente.


Gran parte de la circularidad que podamos obtener para este primera potencia dependerá de lo esférico y equilibrado de nuestra postura en la parte superior, algo que dependerá siempre de aplicar correctamente este concepto universal del arte.