Generalidades del palo. Un arma imprescindible en el Wushu.



El estudio de las artes marciales chinas abarca trabajos de mano vacía y trabajos con armas. Nos encontramos en ellas con uno de los arsenales más generosos en el ámbito universal de las artes marciales. En esta ocasión queremos centrarnos en la que sería quizá una de las más primitivas y trascendentes de todas las que componen el conjunto: el palo.


En este post podremos conocer un poco más de este arma maravillosa que marca un antes y un después en el trabajo tradicional por sus múltiples aplicaciones, tanto contextuales en el combate con armas como de preparación física del artista marcial.


Dado que encontramos vestigios de su utilización desde los albores de la cultura china, podemos situar al palo, por su evidente simplicidad estructural y su origen directo de la naturaleza, como la primera de las armas fundamentales en el arsenal del Wushu.


Los antecedentes históricos generales del arma son muy difíciles de rastrear en tanto que la encontramos en cualquier estilo tradicional al que nos acerquemos. En cualquier caso, aunque han existido referencias de uso anteriores en muchos estilos diferentes, el palo está íntimamente relacionado con la práctica marcial del monasterio de Shaolín. Pese a todas las historias folclóricas, novelísticas y controversias surgidas sobre los orígenes y prácticas del monasterio, la relevancia de este arma en el ámbito monástico de esta secta budista resulta indiscutible en términos históricos.


La primera referencia escrita que encontramos referente a las técnicas de palo del monasterio queda reflejada en el Shaolín Gunfa Chan Zong o «Detalle del método original del palo de Shaolín». La compilación de este trabajo es atribuida a un experto militar llamado Cheng Zongyou a principios del siglo XVII y es incluida en el Tratado de preparación militar (Wubei Zhi) del renombrado Mao Yuan Yi, experto que afirmó que «todos los métodos marciales de palo derivan del sistema de Shaolín».


Esta influencia ha trascendido a los diferentes estilos no sin sufrir las lógicas y múltiples transformaciones propias de los diferentes contextos de uso (civil o militar), de su relación de parentesco con la lanza o del marco sociocultural de desarrollo del estilo y sus armas agregadas (peregrinos, transportes fluviales, legislación sobre la práctica marcial, etc.).


Pese a estas transformaciones, las características propias del arma asociadas a su material constituyente, su longitud y el fácil acceso a la misma por cualquier persona no militar, la configuran como un modelo que comparte muchos principios y fundamentos en cualquiera de los estilos en los que nos la encontramos. Incluso, dentro de muchos de estos estilos, se conjugan diferentes modelos de palo según las influencias evolutivas que han ido introduciendo estos nuevos elementos dinamizadores.

el palo está íntimamente relacionado con la práctica marcial del monasterio de Shaolín.

Muchas de estas diferencias y modelos distintos de arma se encuentran clasificados en el Wushu moderno atendiendo a características tales como su longitud, su flexibilidad o su origen geográfico; enfocando el entrenamiento y la evolución de sus formas estilísticas hacia el ámbito puramente deportivo o de práctica no combativa.


Así, nos encontramos con formatos estandarizados en los que se señala al palo como «arma larga» dividida en dos posibles ejes de práctica, el Gunshu, y el Nangun; clasificando de esta forma dos grandes grupos de trabajos relacionados con su utilización en el ámbito geográfico del norte (Gunshu) o del sur (Nangun) de China. Para cada una de estas dos divisiones nos encontramos con estructuras del arma y de sus técnicas y bases muy diferentes.


Gunshu



Nangun


El palo de norte tiene una estructura tubular asimétrica en la que la punta y la base están claramente diferenciadas. Un extremo pequeño o shao ding, relacionado con intenciones de estoque o introducción en zonas pequeñas del cuerpo del oponente, y un extremo grueso o ba ding, para golpes contundentes y defensas en general.


A su vez, el cuerpo general del palo o Gun Shen, puede dividirse en 5 o 3 partes fundamentales, dependiendo de la clasificación que queramos escoger. La más habitual es la de tres partes que diferencian un primer espacio desde el extremo superior hasta la sujeción avanzada, un segundo espacio existente entre las dos manos de sujeción y, como tercero, la distancia desde la segunda sujeción hasta el extremo grueso final.


Es evidente que el Wushu, en general, aprovecha la inercia de esta asimetría, por lo que encontraremos numerosas técnicas de barrido de área con todo el palo proyectado alrededor del practicante como una hélice que barre todo a su alrededor.

dentro de muchos de estos estilos, se conjugan diferentes modelos de palo

En el caso del Nangun, la uniformidad de su estructura nos anuncia un uso indistinto de ambos extremos del palo en acciones tanto ofensivas como defensivas, con un menor énfasis en los giros y barridos de área.


No todos los estilos utilizan un palo de similares características. El palo corto o el palo largo, bien sean de norte o de sur, difieren en estructura, manejo y técnicas. Las características generales para cada arma se rigen por el nivel de comodidad que suponen para la ejecución de las técnicas planteadas. Esta comodidad no puede estar reñida con la efectividad de la técnica. Ambos elementos definirán las medidas exactas del arma para cada persona.



En el caso del Wushu deportivo, en lo relativo al Gunshu, la altura aproximada del arma debe cubrir la distancia desde el suelo hasta la muñeca del practicante erguido y con el brazo de referencia completamente extendido hacia arriba.


Frente a las armas de filo, dispone de grandes ventajas que argumentan su uso. Su capacidad para referenciarse en cualquier instrumento con el que ocasionalmente tuviésemos que defendernos, le otorgan esta hegemonía. Cualquier elemento alargado, suficientemente sólido y de un diámetro utilizable puede servirnos para expresar los principios fundamentales del arma sobre la que recae nuestro énfasis.


Dentro del arte marcial en su conjunto, el arma debe cumplir una labor de apoyo al entrenamiento general de los principios fundamentales del estilo o, en su caso, un apoyo a la construcción corporal del practicante que puede utilizarlo como un anexo productivo de su entrenamiento global. En el caso de un arma como el palo, según su estructura (diámetro, longitud, peso, flexibilidad, densidad y asimetría) nos encontramos con que los beneficios pueden ser numerosos. Veamos algunos de ellos.


La necesidad de fortalecimiento de la porción superior del cuerpo nos pide constantemente modelos de ejercicios que nos acondicionen nuestra estructura musculo-esquelética para la rudeza y contundencia propias de las técnicas en su aplicación.


El palo nos permite mejorar nuestra capacidad de agarre; nuestros dedos se transforman progresivamente a medida que avanzamos en su práctica habitual. La textura de la madera, sus irregularidades, nos acostumbran a una forma particular de sujeción de un elemento dinámico sometido a fuerzas multidireccionales difícilmente reproducibles en un trabajo de pesas o ejercicios de suelo.


Del mismo modo, su longitud nos permite jugar con la distancia de sujeción para adecuar la carga de peso a nuestras características personales de fuerza y soporte. No todos los brazos son iguales en forma, estructura y capacidades. Por ello, esta facilidad para controlar la distancia en los ejercicios de sujeción nos ayuda a evolucionar sin excesos y a progresar siguiendo las reglas fundamentales del entrenamiento.


Por otra parte, la sujeción del arma en movimiento nos proporciona una flexibilidad natural inusual en situaciones de sujeción. Las extremidades superiores se benefician de esta característica que, debidamente programada en sus ejercicios, nos ayudará al desarrollo de tendones y ligamentos fuertes, resistentes y flexibles en su justa medida.

el arma debe cumplir una labor de apoyo al entrenamiento general de los principios fundamentales del estilo

La utilización bilateral del arma nos garantiza igualmente el equilibrio del eje corporal, a diferencia de lo que ocurre con algunas armas de corte en las que predomina el uso de una de las extremidades en detrimento del desarrollo de capacidad y habilidad de la extremidad descartada. Hasta ahora, muchos maestros abogaban por una serie de ejercicios compensatorios para paliar este desequilibrio. En el caso del entrenamiento con el palo no encontramos dicho hándicap debido a la utilización bilateral común del instrumento en acciones bien repartidas estructuralmente en sus formas.



Otra característica del palo, como arma de referencia a estudiar, es la de sensibilizar el agarre para soltar sin perder el contacto (adherencia), la capacidad de dejar que el palo resbale en nuestras manos sin que se nos caiga de ellas nos permite adecuar esta habilidad a la dinámica de sujeción de brazos propia del combate. A su vez, la piel adquiere una dureza y resistencia ante el roce difícilmente reproducible con otros elementos para el acondicionamiento.


Las características del arma en sí la califican igualmente como instrumento de ayuda para el entrenamiento de la elasticidad y flexibilidad de la cintura clavicular, hombros y espalda, como podemos apreciar en algunos de los ejercicios habituales de sus rutinas.


Dada su flexibilidad, también podemos abordar igualmente un desarrollo progresivo de nuestra capacidad de transmitir energía hacia el exterior. Este apartado de gran complejidad queda constituido en los ejercicios superiores del arma y serán descritos en futuros trabajos para segmentos avanzados.


Las aplicaciones para el entrenamiento por parejas son incalculables ya que, tanto en modelos de práctica puramente deportiva, como en juegos luchatorios o de acondicionamiento, el desarrollo de nuevos ejercicios compatibles desde muchas escuelas diferentes se nos presenta como una constante.


Estas son solo algunas de las razones que justifican la inclusión de su entrenamiento en el conjunto del estudio general del Wushu y que hacen del palo un instrumento insustituible en la formación general de un artista marcial.

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