Las claves de la guardia efectiva en Sanda



Aunque estamos habituados a oír eso de que la guardia de combate en el Sanda (散打) es algo muy personal y que cada persona tiene la suya, hay muchos factores que deberíamos tener en cuenta para poder definir correctamente cuál es nuestra guardia óptima en combate.


La guardia, como todo en el combate, está impregnada de nuestra propia naturaleza combativa, de nuestros hábitos y de nuestras intenciones estratégicas, tácticas o inmediatas de uso.


Para entender cuál debería ser nuestra guardia no podemos basarnos en opiniones, suposiciones sin contraste o copiar el ejemplo de otros luchadores. La guardia es un constructo personal que debe ajustarse a nuestro particular enfoque combativo sin perder su funcionalidad cuando la integramos como un factor técnico más.

En realidad, y grosso modo, la guardia efectiva en cualquier deporte de combate debe reunir dos grandes e importantísimos requisitos. El primero de ellos es que debe proporcionarnos la mayor cobertura de base posible, es decir, que cuando estemos combatiendo nos ofrezca escudos temporales prácticos aun sin moverla de su sitio.


A veces, este primer punto se confunde con establecer un único modelo de guardia estática basada en esconderse tras los brazos, como si se tratase de un caparazón o un escudo. Esto es un error que no nos podemos permitir y que caerá de inmediato en cuanto nos enfrentemos a oponentes con un alto rango de movilidad o con un gran input combativo.


La guardia debe estar viva, debe adaptarse y movilizarse acorde a los cambios que se producen de forma natural en el contexto inmediato del combate. Debe ser un elemento más que incluir en el marco táctico que estemos empleando en cada segmento luchatorio.



El segundo requisito será que la guardia que hemos definido de base sea capaz de ampliar su radio defensivo al máximo con la mínima movilización posible. Esto implica menor gasto energético, menor necesidad de cubrir distancias anatómicas amplias, mayor velocidad de respuesta, etc. Esta máxima funcionalidad dinámica de la guardia depende siempre de que la base esté establecida de forma oportuna y operativa.


De esta combinación de base y dinamismo debemos obtener una guardia que sea veloz, que tenga un alto grado de precisión defensiva, que utilice para las defensas zonas anatómicas acondicionables, que goce de un alto grado de potencial de respuesta (contraataque) y que, entre otros factores importantes, genere el mínimo déficit temporal defensivo.

La guardia es un constructo personal que debe ajustarse a nuestro particular enfoque combativo

Este déficit temporal defensivo tiene que ver con las partes descubiertas que quedan cuando modificamos nuestra guardia para efectuar una defensa específica en un momento concreto. Es probable que caigamos en determinados patrones de acción contaminados de este déficit y que sean detectables por un oponente competente. En ese caso, nuestro déficit puede quedar integrado en su marco táctico inmediato y volverse en nuestra contra, algo que generará importantes pérdidas en nuestro contador de lucha.



Por otra parte, la guardia está siempre ligada a la lateralidad que establezcamos y a su naturaleza frente a la de nuestro oponente (Shunjia o Dingjia), tanto en términos de posicionamiento en espejo, como en el Buxing (posición básica) que establezcamos en cada momento del combate.


Este posicionamiento contendrá también el germen de la acción en términos defensivos y ofensivos, ya que en Sanda ambos puntos fluctúan a gran velocidad y cada gesto debe contener una gran cantidad de potencial en ambos sentidos.


Por último, la idea de guardia superior de base o guardia dividida (guardia del anciano) no revisten un mayor o menor nivel de eficacia siempre que se ajusten a las intenciones o al planteamiento táctico que estamos utilizando en el juego. En ambos casos, evitaremos que quede fijada cualquiera de ellas ya que estaríamos incurriendo en el error estático de escudo que planteábamos al comienzo de esta entrada.



La guardia debe estar viva, debe adaptarse y movilizarse acorde a los cambios

La técnica de guardia básica o Zhanjia estará compuesta en base a todos estos elementos. Es clave que, al analizar o definir cuál va a ser nuestra guardia, estudiemos nuestro uso de ella en combate, veamos su dinamismo, el ajuste que tiene en base a nuestras intenciones y en cuantos problemas nos mete, tanto en las acciones ofensivas como en las defensivas. Solo con esa información podremos perfilar mejor su funcionalidad y adaptarla mejor a nuestra estructura personal y a las características específicas de cualquier combate en el que pretendamos utilizarla.

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