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Los 8 principios fundamentales de la efectividad combativa en el Sanda. Parte 2


2. Continuidad

Cuando hablamos de continuidad nos referimos a la capacidad potencial para reducir los tiempos existentes entre una acción y la siguiente en el transcurso de un combate.


Todo combate tiene un time line que evoluciona en el transcurso de los dos/tres minutos que suelen durar. En esa línea de tiempo, los altibajos de intensidad y creatividad combativa van de la mano de nuestras capacidades físicas en ese momento y del conocimiento técnico de trasfondo adquirido entrenamiento tras entrenamiento.


Estos espacios se contraen y se dilatan dependiendo también del input emocional que guía nuestras acciones y de la actitud de aprovechamiento de cada instante favorable que hemos conseguido desarrollar.



Todos estos elementos que favorecen o dificultan esta capacidad para reducir estos tiempos generan un modelo combativo específico para cada situación. Cada combate es distinto del mismo modo en que cada oponente cambia nuestro juego y cada estadio de la competición global nos permite disponer de más o menos recursos físicos en una cuesta ascendente y creciente en complejidad.


Los oponentes que van subiendo en el árbol combativo de la competición van siendo cada vez mejores, fruto de una selección natural arbitrada. No podemos pensar que en una final nos va a tocar un oponente menos capacitado que aquellos con los que nos hemos cruzado en etapas combativas previas. Si ese fuese el caso, es probable que algo haya fallado en la estructura que puntúa o juzga los elementos evaluables de cada prueba. En el supuesto caso, habitual, de que el arbitrio fuese correcto, esta regla de dificultad progresiva se cumplirá en la mayoría de los casos.

los altibajos de intensidad y creatividad combativa van de la mano de nuestras capacidades físicas

Teniendo en cuenta todos estos factores y los momentos variables naturales de cualquier competición, y volviendo al supuesto que estamos tratando, podemos establecer con claridad cual es la base conceptual de este segundo principio a analizar.


Como dijimos al comienzo de la entrada, la continuidad es una exigencia más del conjunto que conforman un plan de acción efectivo en el combate deportivo del Sanda.


Esencialmente, consiste en desarrollar la capacidad de anudar las acciones en un continuo combativo permanente. No tiene nada que ver con ser ofensivo o ser defensivo, estos dos factores se sobreentienden en el marco de un luchador medio preparado para una competición de este tipo. Se refiere a la capacidad de captar el resultado, tanto ofensivo como defensivo, de cada instante de la lucha y continuar sin interrupción el input luchatorio de la forma más ventajosa posible.


Si recibimos un ataque de puño directo a la cara y conseguimos esquivarlo desviando la estructura corporal a un lado, la acción correspondiente de entrada a proyección está visiblemente garantizada y el germen de este movimiento está ya impreso en la propia esencia de la esquiva defensiva que hemos articulado.



Esto reduce o elimina el tiempo entre una acción y la siguiente de forma que el ataque del oponente se transforma en una clara oportunidad de conseguir aumentar la cuenta puntuada que determina finalmente la victoria para uno u otro púgil.

la continuidad es una exigencia más del conjunto que conforman un plan de acción efectivo en el combate deportivo del Sanda

Pero, el combate no para en ese instante. Es posible que la intención de nuestro atacante haya sido precisamente generar dicha reacción, con lo que, en el momento de nuestra entrada para la proyección, su desplazamiento y contraataque (de puños, piernas o cualquier otro), reduce o elimina igualmente los tiempos tal y como nos ocurrió a nosotros previamente.



Es evidente que no existe un combate continuo absoluto, es decir, sin espacios en un periodo de dos o tres minutos. De hecho, la relación trabajo/pausa promedio en el combate se sitúa en torno al 3:1, Khanna (2006).

capacidad de captar el resultado, tanto ofensivo como defensivo, de cada instante de la lucha y continuar sin interrupción el input luchatorio de la forma más ventajosa posible

Cualquier intento de encuadrar estas fases continuas combativas es un error a priori. Estamos ante un modelo deportivo completamente acíclico, de oposición sin colaboración entre los luchadores y con predominio de la vía oxidativa mitocondrial en el aporte energético (según Gosh, para una modalidad combativa como el boxeo, un 70-80% de la energía que se utiliza es lograda dentro de las mitocondrias y un 20-30% fuera de ellas) y donde la determinación de la competencia estará sustentada en aportes de la vía fosfagénica en gestos de alta explosividad (Merlo, 2014).



Esto nos lleva a comprender que, aunque la capacidad de continuidad combativa es un factor positivo de generación de oportunidades compensatorias en términos de puntos finales, estamos circunscritos a una proporción natural de momentos en los que dicha continuidad se va a romper de forma exógena por:


  1. Finalización técnica

  2. Distanciamiento acentuado repentino

  3. Situaciones de compleja continuidad

  4. Fallo energético para mantener el continuo combativo

  5. Bloqueo por parte del oponente

  6. Interferencia cognitiva

  7. Solicitud de parada arbitral

  8. Pérdida de protecciones



En cualquier caso, el entrenamiento debe incluir todos estos factores e impedimentos en el planteamiento conceptual inicial y desarrollar las oportunas estrategias para favorecer nuestra actitud combativa continua con series técnicas variadas, diferentes protocolos tácticos, múltiples ejercicios funcionales de interacción, ejercicios con altas exigencias adaptativas, etc.


Del mismo modo, una parte del entrenamiento también tendrá un acento especial para responder a la necesidad energética de secuencias que contengan un alto grado de continuidad y variabilidad técnica intrínseca, ya que cada modelo de acción (da, ti, na, shuai, tui) tiene sus propios acentos de consumo energético y, el sumatorio final de estos cinco elementos en cada línea de acción continua determinará la duración de nuestra intervención efectiva a lo lardo de todo su proceso.


En la siguiente entrada de esta serie trataremos el principio de anticipación, uno de los grandes fundamentos y objetivos de la práctica marcial.

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