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Taijiquan y pseudoperiodismo



En estos días hemos sido testigos de titulares como los siguientes:


Sanidad evalúa ocho nuevas pseudoterapias: del “bienestar” del taichí al “riesgo” de las ventosas.

El ministerio analiza en profundidad la utilidad y seguridad de prácticas como la luminoterapia, la respiración consciente, el chi-kung/qigong, el zerobalancing, la aromaterapia y las técnicas de relajación”.


Sanidad incluye el taichí, la vacuoterapia y la aromaterapia en su lista de pseudoterapias.

Estas técnicas, sin evidencia científica sobre su eficacia, se suman a otras ya estudiadas por este Ministerio como el pilates, el yoga, la terapia floral y la reflexología. Todavía quedan ocho más por publicarse en el listado.


Taichí y vacuoterapia, entre las nuevas pseudoterapias de la lista de Sanidad, que no incluye el tratamiento de Motos que denunció.

El Ministerio de Sanidad suma ocho técnicas a su catálogo de terapias sin evidencia científica suficiente.


Sanidad 'salva' el taichí pero alerta sobre el riesgo de dos pseudoterapias.

El ministerio publica ocho nuevos informes sobre técnicas para analizar la evidencia científica de su uso.


Algunos de estos titulares son una prueba irrefutable de que en España seguimos con unos niveles muy bajos de comprensión lectora, que el periodismo se ha convertido en todo menos en una fuente fidedigna de información y que, pese a que se trate de una de nuestras disciplinas más interesantes para mantener una buena salud, el Taijiquan no es una terapia.


Aunque ya hemos tratado esto en múltiples ocasiones (Artículo), debemos insistir en lo que el Taijiquan no es, y está claro que no es una terapia. No es un tratamiento de prescripción médica y no se debería enfocar su práctica desde un punto de vista distinto al de un arte marcial interno, sobre todo cuando no somos médicos o científicos los que dirigimos esta enseñanza.


Que una actividad tenga beneficios demostrados, como es el caso del Taijiquan tal y como queda meridianamente claro en el informe realizado por los ministerios de Sanidad y de Ciencia, Innovación y Universidades, no la convierte en «terapia». Del mismo modo, los profesores de Taijiquan, aunque a algunos les encante verse así, no son terapeutas, ni magos iluminados taoístas.


El objetivo de la ciencia es avanzar en el conocimiento humano y utilizar ese conocimiento para mejorar nuestras vidas y nuestro entorno. Por este motivo, deberíamos congratularnos de que haga lo propio con una disciplina tan importante para nosotros como el Taijiquan.


Analizar los estudios que se realizan sobre el impacto de su práctica habitual en la salud de las personas, plantear resultados objetivos y promover nuevos estudios es «salud informativa», pese a la baja profesionalidad de algunos de los medios de comunicación que vierten esta información a la sociedad.


El informe señala algunos beneficios de la práctica del Taijiquan, destacando la necesidad de realizar estudios de mayor calidad para validar otros beneficios. Certificar la inclusión del Taijiquan como una práctica efectiva con fines terapéuticos requiere un nivel significativo de evidencia que aún no se ha alcanzado, pero en ningún momento se considera al Taijiquan como pseudociencia.


El análisis exploratorio realizado no identificó ensayos clínicos o revisiones sistemáticas publicados durante el periodo 2012-2018 que proporcionaran evidencia científica en el caso de 71 de los procedimientos incluidos en el listado. Por tanto, para estas técnicas no se localizó soporte en el conocimiento científico con metodología lo suficientemente sólida (ensayos clínicos o revisiones sistemáticas) que sirviera para evaluar su seguridad, efectividad y eficacia, de manera que se clasificaron como pseudoterapias según la definición del mencionado Plan, que considera pseudoterapia a la sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad. Para las restantes técnicas en las que sí se localizaron publicaciones científicas con la búsqueda realizada, se ha planificado un procedimiento de evaluación progresivo, para analizarlas en detalle. En este marco se incluye la evaluación de la eficacia y seguridad del Tai-Chí en condiciones clínicas seleccionadas.

Fragmento del informe en el que se diferencia con claridad al Taijiquan de las denominadas directamente como Pseudoterapias


Aquí os dejamos el informe publicado en la web de RedETS y en la de #CoNprueba para que podáis leerlo tranquilamente y sacar vuestras propias conclusiones:


El Taijiquan es un arte marcial. Su práctica habitual, «bien dirigida y enseñada», tiene importantes beneficios, tanto para el desarrollo del arte como para la mejora del estado de salud en muchos aspectos. Vender el Taijiquan como terapia es una irresponsabilidad, igual que lo es prescribirlo directamente desde entornos médicos sin conocimientos profundos del arte, o sin que se tenga en cuenta la metodología a seguir, el estilo, maestro, escuela o programa de práctica oportuno.


Agradecemos este tipo de estudios que acaban demostrando que, en los tiempos que corren, debemos profundizar más en lo que se ofrece, ser más profesionales, ceñirnos a nuestras capacidades docentes profesionales y no intentar abarcar territorios para los que no estamos debidamente formados cuando no hay un trasfondo correcto de estudio.


El Taijiquan no es una pesudoterapia, es un arte marcial con múltiples beneficios derivados de su práctica. Cualquier estudio que se haga para revelar el tipo de beneficios que produce sobre la salud de las personas será, además de bienvenido, una herramienta más que consolide los argumentos definitivos para entrenarlo habitualmente.

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